2026
Escultura
Fibras naturales de origen vegetal/Esparto, Latón
Espartería
Aprox. 49×65 cm
Bustān Laymün pertenece a la Colección Al-Ándalus. Bustān narra la historia de un jardín andaluz reinterpretado: un lugar de belleza, cultivo y contemplación que hoy en día se materializa en forma de un tapiz escultural de vegetación sin marco. La obra se concibe como un recuerdo tejido, en el que cada material —el esparto y el latón— actúa como un archivo de un pasado botánico y cultural compartido.
Inspirada en el concepto del bustān, evoca la esencia del huerto andaluz. En la literatura persa y árabe, «bustān» significa «huerto», un espacio idealizado de armonía, belleza y abundancia, pero más allá del significado genérico del término, se interpretaría como un espacio simbólico de belleza, cultivo y deleite. Con este tapiz, ese jardín no solo se evoca, sino que se habita: donde cada fibra, cada brillo y cada textura condensa la nostalgia de un paraíso andaluz reinterpretado en el mundo contemporáneo.
En este caso, se hace referencia al limonero, «laymün» en árabe, introducido en Al-Ándalus hacia el siglo X. El hilo de latón recocido nos ofrece los reflejos del limón y el esparto, en este caso majado-cocido, aporta la parte vegetal.
La pieza se compone de dos tapices cuya urdimbre está hecha de hilo de latón y cuya trama, de esparto y, de nuevo, hilo de latón. En el anverso, el esparto se ha tejido mediante la técnica del nudo de alondra para dar volumen y evocar las espinas de las ramas de los limoneros. En el resto de la pieza, el esparto se intercala con hilos de latón.
Estos dos tapices se unen entre sí mediante su propia urdimbre de latón para formar un único tapiz volumétrico. El borde superior tiene una tomiza hecha de esparto majado-cocido para reforzar esa unión de ambos tapices.
A continuación, ya como una sola pieza, se coloca en posición para poder sujetarla a la estructura, hecha también de latón, y solo visible desde el interior. Esto confiere rigidez y consistencia al conjunto.
Se han aplicado técnicas de telar de alto lizo, punto de alondra y trenzado de tomiza.

La arqueología llevó a las manos de Sonia el esparto cuando estudiaba en la Universidad Autónoma de Madrid, en el Departamento de Arqueología Experimental. Desde 2012 tiene base en Mijas, Málaga, donde encontró a su maestro Francisco Moreno Tamayo, el último espartero del pueblo. Durante años ha viajado para aprender sobre el esparto, desde el cuidado de la planta, a la recogida, el trenzado o el cosido. Y en el cosido conecta con su conocimiento textil, aprendido de su abuela, y que en sus piezas emerge entre las fibras dejando ver una impronta propia muy reconocible.
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