Chantos

Los Chantos son figuras vivas que vigilan el paisaje como centinelas.

Chantos es un grupo escultórico realizado con cuero de curtición vegetal moldeado y corteza de ratán. Parte de un estudio sobre los chantos del entorno del autor, que simplificó para llevarlos a una pieza de artesanía. El resultado son dos formas de líneas simples y carácter arquitectónico que parecen emerger de la naturaleza, mostrando perennidad, unidad y fuerza.

El cuero natural, lleno de cicatrices, se muestra como una narrativa de la propia vida, y el ratán actúa como un elemento que divide y ordena nuevamente el espacio interno de las piezas de un modo aleatorio.

Los Chantos son figuras vivas que vigilan el paisaje como centinelas, reflejan una sacralidad propia de la naturaleza e invitan a la contemplación.

PROCESO DE ELABORACIÓN

Diseño

A partir de imágenes de chantos se abocetaron diferentes tipos de piedras, buscando una simplificación de las formas que eliminara los ángulos y permitiera crear unas piezas visualmente agradables. En este proceso de diseño emocional se aplicaron parámetros que acercaran el resultado visual a piezas contemplativas y relajantes.

Se diseñaron dos piezas que se complementan y se relacionan entre sí. Una de ellas trabaja el concepto de verticalidad o crecimiento, buscando la sensación de expansión que nos aportan los elementos verticales. La segunda forma es más baja que su compañera y trabaja con formas relacionadas con la feminidad. Es una mímesis de esculturas en piedra que evocan la abundancia o la maternidad, como podría ser la Venus de Willendorf.

Una vez definidas las formas, se diseñó la intervención con ratán sobre el espacio de los chantos: un diseño intuitivo y minimalista sobre la superficie que me permitiera un diálogo entre ambas piezas. Las líneas delimitan nuevos espacios dentro del plano visual, aportando armonía y guiando el foco visual.

Ejecución

El primer paso es crear un molde de madera que me permita modelar el cuero; para ello se unió en un bloque listones de madera de pino que luego se tallaron. 

Con un disco de desbaste y una amoladora se talló directamente sobre los bloques de madera para obtener las formas deseadas.

Posteriormente se hizo un lijado fino de acabado para eliminar las marcas del disco.

Colocamos la piel sobre el molde o matriz.

Después de dibujar las líneas por donde irá el ratán, se procede a tallarlas con una gubia.

Con una tenaza y una grapadora vamos tensando el cuero hasta que se amolde perfectamente a la matriz.

Ponemos el cuero en agua para que pierda rigidez y permita el modelado.

Antes de que se seque, modelamos los surcos por donde irá el ratán, ayudándonos con un buril de repujado.

El proceso implica dejar secar durante 24 horas las mitades. Ya tenemos las piezas unidas; esperamos el secado, que también será de 24 horas.

Una vez que las piezas están secas, desmoldamos y recortamos el borde recto. Ahora toca unir todas las piezas a la matriz. Aplicamos cola blanca y unimos.

Y para terminar, colocamos el ratán y lo fijamos en unos agujeros con cola. Colocamos la tira de piel que sella la línea central, y el trabajo está listo.

Santiago Besteiro

A los diecisiete años inició su formación como cantero, después realizó un ciclo superior de Artes aplicadas a la escultura en madera en la Escola de Arte de Lugo antes de cursar Bellas Artes en Pontevedra. Autodidacta con la piel, Santiago Besteiro es un experimentador nato de materiales y formas con una profunda conciencia discursiva de la artesanía y de su significado en la sociedad contemporánea.

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